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El Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de Puno dictó la medida cautelar contra Wemer Santander Navarro tras el salvaje ataque con tijera registrado en el barrio Porteño. La víctima, identificada como Rafael Asqui Coila —quien también se desempeña como barbero—, permanece internada en la Unidad de Cuidados Intensivos con más de 30 heridas punzocortantes.

Puno, 26 de agosto 2026 – Un horrendo hecho que estuvo a milímetros de convertirse en un caso de homicidio consumado comienza a ser procesado por los tribunales. El Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de Puno ordenó nueve meses de prisión preventiva contra Wemer Santander Navarro, investigado por la presunta comisión del delito de homicidio simple en grado de tentativa en agravio de Rafael Asqui Coila.

El magistrado Elmer Chávez Laquise evaluó los fundados y graves elementos de convicción presentados por el Ministerio Público, determinando que existe una alta probabilidad de responsabilidad del imputado. Sumado a ello, la prognosis de la pena supera ampliamente los cinco años de privación de la libertad, por lo que el órgano jurisdiccional dispuso el inmediato internamiento del investigado en el establecimiento penitenciario de la ciudad mientras duran las investigaciones.

Móvil del ataque y rivalidad comercial

De acuerdo con las indagaciones policiales y testimonios, la víctima, Rafael Asqui Coila, labora también en el rubro de la barbería, al igual que su agresor. Los desgarradores hechos se desencadenaron durante la madrugada del pasado sábado 22 de agosto, en inmediaciones del jirón Melgar con Pineda Arce y Cahuide, en el barrio Porteño.

Sobre el origen de la gresca, existen dos hipótesis principales. La primera señala que Rafael se detuvo a miccionar cerca del establecimiento cuando salieron los agresores. Sin embargo, los investigadores no descartan que la víctima haya tocado la puerta e increpado o insultado a sus atacantes, considerados competencia directa en el negocio de la barbería. Este altercado habría provocado la reacción desmedida y violenta del grupo, desencadenando la agresión con una tijera de cortar cabello con la que le propinaron las severas lesiones, arrastrándolo por la vía pública.

En el mismo lugar de la reconstrucción, el afligido padre de la víctima reveló la crudeza del ataque que mantiene a su hijo luchando por su vida en el hospital regional.

«A mi hijo le han dado entre 30 a 35 puñaladas. Principalmente tiene las heridas en la cabeza, los brazos, la espalda y las piernas. Gracias a Dios y por un milímetro, una de las hincadas no llegó a atravesarle el corazón. Esto no ha sido una simple pelea de jóvenes o un juego, esto ha sido un intento claro de homicidio», relató entre lágrimas la mañana de las diligencias.

Captura en flagrancia y el clamor de justicia

Al ver a Rafael Asqui Coila desvanecido y ensangrentado en la esquina, sus acompañantes solicitaron el auxilio inmediato a los Bomberos y a la Policía Nacional del Perú. Gracias a que persiguieron a los agresores y señalaron el predio comercial donde se habían escondido, los efectivos policiales lograron la detención en flagrancia de los sospechosos, hallando incluso el arma punzocortante ensangrentada.

El progenitor del joven agraviado señaló que el grupo de atacantes estaría integrado por al menos cuatro personas y pidió que todo el peso de la ley caiga sobre los responsables sin interferencias ni favorecimientos. La familia y amigos de Rafael Asqui Coila continúan apostados en las afueras del hospital a la espera de una evolución favorable en su delicado estado de salud.