info@punosinfiltro.oriz.pe / Escribe: Julio César Hañari Colquehuanca
Lampa, 12 de enero 2026 – La rendición de cuentas no puede convertirse en un acto selectivo ni en una estrategia de marketing político. Se trata de un deber constitucional y una obligación ética frente a la ciudadanía, en especial con la población de la provincia de Lampa. En ese sentido, resulta pertinente que el consejero regional por Lampa, Jhon Aquice, convoque a una audiencia pública de rendición de cuentas en esta jurisdicción. La transparencia se ejerce con presencia y con información verificable.Sin embargo, mientras algunas autoridades cumplen con informar, otras optan por el silencio. Y en ese silencio, la provincia de Lampa vuelve a quedar relegada.
A más de tres años de gestión del Gobierno Regional de Puno, encabezado por Richard Hancco Soncco, el balance para Lampa resulta contundente: promesas incumplidas, anuncios reiterados y una preocupante ausencia de obras emblemáticas. No se trata de una percepción, sino de una realidad reflejada en expedientes inconclusos, proyectos estancados y presupuestos que nunca se ejecutaron.
El hospital Antonio Barrionuevo se ha convertido en el ejemplo más claro de ineficiencia y desidia política. En octubre de 2024 se anunció con entusiasmo la firma del contrato para la elaboración del expediente técnico; sin embargo, a la fecha la población no cuenta con información clara ni cronogramas públicos sobre el avance del proyecto.
La situación no mejora con el caso de la anunciada remodelación del estadio Fernando Romero Carreón, presentada como una prioridad regional y hoy reducida a un simple titular. Algo similar ocurre con la reconstrucción del puente colonial de Calicanto sobre el río Lampa, una de las principales maravillas de la provincia, que ya contaba con presupuesto para el expediente técnico desde 2024.
Las explicaciones brindadas por el alcalde provincial, Heráclides Ojeda Huarilloclla, sobre una supuesta falta de profesionales calificados para ejecutar estas obras resultan débiles e inverosímiles. La realidad parece más simple y, a la vez, más grave: no existió decisión política para concretar los proyectos. Palabras, compromisos y anuncios que, hasta hoy, no se traducen en resultados para Lampa.
A esta lista de incumplimientos se suman la vía de evitamiento que conecte con la carretera Lampa–Cabanilla, esperada desde la anterior gestión municipal; la construcción de la nueva infraestructura del Instituto Superior Pedagógico Público de Educación Física de Lampa; y el reiterado anuncio del consejero regional sobre un puente urbano que uniría la urbanización Puente Colonial con el jirón Municipalidad, que hasta ahora solo existe en discursos.
Mientras otras provincias reciben inversiones millonarias, Lampa vuelve a quedar fuera del mapa regional.
En este contexto, el rol del consejero regional por Lampa, Jhon Aquice, resulta seriamente cuestionado. Representar a una provincia no implica únicamente acompañar ceremonias o repetir anuncios oficiales, sino fiscalizar, exigir resultados y rendir cuentas claras. Su silencio frente a los reiterados incumplimientos lo convierte, como mínimo, en corresponsable político del abandono que hoy enfrenta la provincia.
No obstante, la responsabilidad no recae únicamente en las autoridades. Parte del problema también se explica por la actitud de algunos dirigentes sociales que, en lugar de defender los intereses colectivos, optaron por la complacencia y la conveniencia política, debilitando la presión ciudadana y afectando el desarrollo de Lampa.
En el último año de gestión ya no hay espacio para nuevas promesas ni actos simbólicos. Lampa no pide favores. Exige respeto, inversión y rendición de cuentas reales. El consejero regional tiene la obligación ineludible de brindar explicaciones claras, públicas y documentadas.
En política, el silencio también es una forma de irresponsabilidad.
