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Puno, 30 de diciembre 2025 – La Sociedad de Beneficencia Pública de Puno desestimó la solicitud para la donación de un nicho destinado a la sepultura de un menor de edad no identificado, hallado sin vida el pasado 1 de diciembre en el centro poblado de Jayllihuaya, en el distrito y provincia de Puno. La decisión fue adoptada en una sesión extraordinaria del directorio, argumentando impedimentos administrativos y procedimentales.
La presidenta del directorio de la Beneficencia, Marilyn Lanza Arocutipa, informó que el pedido fue presentado el 18 de diciembre por la doctora María Emma Zúñiga Vázquez, docente de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional del Altiplano, quien solicitó un nicho y un ataúd para dar sepultura cristiana al menor, cuya identidad no ha sido determinada por el Ministerio Público. De acuerdo con las investigaciones preliminares, el niño habría fallecido a causa de una neumonía.
Lanza Arocutipa explicó que el caso fue evaluado en una sesión virtual de emergencia; sin embargo, el directorio optó por no aprobar la donación inmediata, señalando que la institución se rige por un marco normativo que exige el cumplimiento de trámites administrativos y legales. Reconoció que esta situación generó una demora injustificada, pese a que se tenía conocimiento del avanzado estado de descomposición del cuerpo, debido a la falla en la cámara de refrigeración de la morgue.
“Como institución, esto es una llamada de atención. Estos casos deberían atenderse con un enfoque humanitario”, manifestó la funcionaria, quien precisó que no se trató de una negativa directa, sino de un proceso burocrático que impidió una respuesta oportuna. Así mismo, lamentó que la Beneficencia subsista principalmente de sus actividades económicas, indicando que los cementerios representan una fuente de ingresos para la entidad.
Ante esta situación, la sepultura del menor se realizó finalmente en el cementerio de Jayllihuaya, gracias a la donación de una fosa por parte de la municipalidad del centro poblado. El entierro se llevó a cabo en medio de una misa de cuerpo presente y un cortejo fúnebre, con la participación de autoridades locales, estudiantes de la Facultad de Trabajo Social de la UNA Puno y vecinos de la zona.
Durante la ceremonia religiosa, el párroco de la parroquia Santiago Apóstol de Jayllihuaya, Berly Bryan Condori Espetia, destacó el gesto solidario de las autoridades y de los estudiantes universitarios, señalando que, pese a no conocerse la identidad del menor, recibió una sepultura cristiana y digna. Indicó además que una familia decidió acoger simbólicamente al niño, otorgándole un nombre y un apellido.
Finalmente, la presidenta de la Beneficencia anunció que en una próxima sesión del directorio propondrá destinar un espacio específico para casos similares, reconociendo que la falta de una respuesta inmediata evidenció graves falencias institucionales frente a situaciones que exigen urgencia, sensibilidad y humanidad.
