Lima, 01 de noviembre 2026 – La Iglesia Católica se encuentra de luto. Esta mañana falleció Monseñor Jorge Pedro Carrión Pavlich, obispo de la Diócesis de Puno, a los 76 años de edad. La autoridad eclesiástica batallaba desde hace más de doce semanas contra una severa complicación de salud que lo mantuvo internado en una clínica local de la ciudad de Lima, donde finalmente se produjo su deceso. Hasta el cierre de esta edición, el Obispado de Puno ni la Conferencia Episcopal Peruana han emitido un pronunciamiento oficial detallando las exequias.
TRAYECTORIA PASTORAL Y EPISCOPAL
Nacido en la ciudad de Tarma el 21 de mayo de 1950, Jorge Carrión Pavlich realizó sus estudios superiores en Alemania. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1976 a la edad de 26 años en su tierra natal. Durante sus primeros años de labor ministerial se desempeñó como secretario adjunto de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP).
El 14 de febrero de 1998 asumió como Administrador Apostólico de Puno. Posteriormente, el 25 de marzo del año 2000, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo de Puno a los 49 años de edad. Recibió la consagración episcopal el 7 de mayo de ese mismo año de manos del cardenal Augusto Vargas Alzamora, S.J., arzobispo de Lima, teniendo como co-consagrantes al prelado Luis Sánchez-Moreno Lira y al arzobispo Rino Passigato. Su investidura fue formalmente reconocida por el Estado Peruano mediante resolución suprema.
En su gestión episcopal, enmarcada en la labor doctrinal al integrar la Comisión Episcopal de Doctrina de la Fe y Ecumenismo, realizó la visita ad limina a Roma en 2009 junto al episcopado peruano.
HITOS Y CONTROVERSIAS DE SU GESTIÓN
Su legado pastoral en el Altiplano estuvo marcado por la evangelización orientada a los pueblos quechua-hablantes, la reapertura y consolidación del Seminario Conciliar San Ambrosio, la promoción del sacerdocio y la administración sacramental. Asimismo, destacó su rol humanitario durante los momentos más críticos de la pandemia por la COVID-19, gestionando la adquisición e implementación de una planta de oxígeno y balones medicinales para las familias más vulnerables de la región Puno.
No obstante, su gestión también estuvo envuelta en episodios de confrontación y cuestionamientos. Enfrentó de manera frontal las corrientes vinculadas a la teología de la liberación y fue blanco de ataques personales por parte de sectores disidentes y extrabajadores del Obispado. Del mismo modo, sostuvo duras discrepancias públicas con corporaciones cerveceras tras alzar su voz de protesta y llamar a la reflexión sobre el consumo de alcohol y los excesos comerciales en torno a la Festividad de la Virgen de la Candelaria.
Con su partida, la Diócesis de Puno despide a una de las figuras eclesiásticas más influyentes, polémicas y determinantes de las últimas décadas en el sur andino.
